Trastornos del espectro autista (TEA)

Cuando se habla de los Trastornos del espectro autista o de identificar primeros signos del autismo o TEA por sus siglas, se hace referencia a una discapacidad que se ubica en el desarrollo que es provocada por diferencias en el cerebro. Se desconoce con exactitud sus causas, sin embargo, en algunos casos estas diferencias son conocidas como una afección genética. Se pueden encontrar diversas causas para los TEA, aunque la mayoría de ellas son desconocidas.

De manera generalizada, no hay indicios en el aspecto de las personas que presentan un TEA que los haga distintos a otras personas aunque en ellos se puede observar que se comuniquen, interactúen, se comporten y aprendan de maneras distintas a otras personas.

En cuanto a las capacidades de aprendizaje, pensamiento y resolución de problemas de las personas con TEA estas pueden variar; mientras que hay personas con muy altos niveles de capacidad (dotadas, o gifted en inglés), también se presentan las personas que cuentan con muchas dificultades. Incluso gran cantidad de ellas requieren de mucha ayuda en el transcurso de su vida diaria.

En la actualidad, cuando se diagnostica un TEA, ello también incluye diversas afecciones que en otros tiempos se diagnosticaban por separado, y entre ellos se incluyen el trastorno autista, el trastorno generalizado del desarrollo no especificado de otra manera (PDD-NOS, por sus siglas en inglés) y el síndrome de Asperger. En nuestros días, a todas estas afecciones se les denomina de forma común: trastornos del espectro autista.

Signos y síntomas

En líneas generales una personas que presente TEA puede mostrar una inteligencia promedio, un interés disminuido hacia las otras personas, emplear un lenguaje verbal algo limitado, presentar conductas autoestimulantes como pueden ser aletear con las manos, reaccionar poco al dolor y de manera exagerada a los sonidos, contar con excelentes destrezas motoras gruesas, pero ser menos hábil en lo que se refiere a las destrezas motoras finas.

Los TEA tienen su inicio alrededor de los 3 años de edad y duran toda la vida, aunque los síntomas pueden alcanzar alguna mejoría con el tiempo. También se pueden presentar algunos niños con TEA que muestran indicios de problemas a futuro durante sus primeros meses de vida. Existe en los registros, otros casos donde los síntomas se manifiestan luego de los 24 meses o quizás después. Para algunos niños con un TEA su desarrollo parece ser normal hasta alcanzar entre los 18 y 24 meses de edad y después, seguidamente dejan de adquirir nuevas destrezas o llegan a perder las adquirieron antes.

De acuerdo a los estudios realizados, estos han mostrado que entre un tercio y la mitad de los padres de niños con TEA, lograron observar un problema antes de que llegara el primer año de vida, mientras que el 80 % y 90 % de los padres detectaron problemas antes de los 24 meses.

Es necesario destacar que algunas personas que no presentan un TEA también pueden presentar algunos de estos síntomas, más en el caso de las personas con un diagnóstico de TEA, los problemas le añaden algo de dificultad a su vida.