La discapacidad del siglo XXI: Los trastornos visuales

Por si no lo sabíamos, la vida digital ha incrementado en gran medida la incidencia de los trastornos visuales. Ante ello, Hospiten, la cadena de hospitales a cargo del doctor Pedro Luis Cobiella nos recuerda que la sobreexposición a las pantallas provoca en nuestra visión fatiga y sequedad ocular, dificultades para enfocar, picores, ojos rojos y otras molestias, y ello puede suceder tanto en adultos como en niños

El 70% de la población que trabaja se encuentra afectada por fatiga visual, al menos en España

Y es que debido a la nueva vida digital que está basada en la sobreexposición a pantallas dentro de una sociedad que se encuentra hiperconectada, eso conlleva consecuencias en nuestra salud visual, sobre todo en lo referente a la llamada fatiga visual, que se produce al disminuir la frecuencia de parpadeo ante las pantallas de dichos dispositivos.

La especialista de Oftalmología de Hospiten Roca, María Martos López, señala que “sin duda los hábitos visuales han cambiado y con ellos el tipo de problemas que encontramos en la consulta. Si bien, no podemos demostrar daños orgánicos, sí comprobamos un aumento de los problemas asociados a la fatiga visual”.

Diversos estudios que fueron elaborados en distintas regiones de España han situado el porcentaje de personas afectadas debido a la fatiga visual en un 70% de la población que trabaja. Incluso es posible encontrar algunas investigaciones donde se señala que nuestra vida digital puede llegar a adelantar la aparición de la presbicia, y que los efectos son ya medibles en niños y adolescentes. Durante el año 2020, más del 30% de los niños y adolescentes presentaron miopía y ello como consecuencia del excesivo uso de las nuevas tecnologías, de acuerdo al Instituto Nacional de Salud y Seguridad Laboral de los Estados Unidos.

“Si, como media, debemos parpadear en torno a 15 veces por minuto, delante de la pantalla del ordenador, smartphone o tablet este movimiento se reduce a entre 7 y 10 veces por minuto. En este sentido, los síntomas de la fatiga visual se identifican como escozor, lagrimeo, sensación de cuerpo extraño, visión borrosa y dolor de cabeza. Por otro lado, un ojo sin defectos refractivos está enfocado de lejos y enfocar objetos a corta distancia requiere mayor esfuerzo (acomodación). Pasar mucho rato mirando a corta distancia provoca un sobreesfuerzo visual que puede causar dolor de cabeza”, acota la especialista.

En referencia al colectivo infantil, Martos señala que no hace tantos años, la mayor parte del tiempo de ocio los niños la pasaban al aire libre, pero que en la actualidad lo pasan es frente a las pantallas. De manera que, ciertos estudios intentan relacionar el evidente incremento de la miopía en la población con el cambio de hábitos que se ha producido en los niños. De hecho, un artículo que fue publicado por Ophthalmology en 2008 concluyó que el porcentaje de miopía era menor en los niños que pasaban más horas al aire libre.

En relación a las recomendaciones que resultan más efectivas a fin de evitar dichos trastornos, la especialista de Hospiten aconseja no pasar más de dos horas al día frente a las pantallas. “Las personas que por su trabajo tienen que pasar más horas frente al ordenador son las que más síntomas de cansancio visual padecen. Por ello, es recomendable que cada cierto tiempo trabajando de cerca, se descanse la vista mirando a lo lejos o bien cerrando los ojos”.

“También el uso de lágrimas artificiales para aportar mayor hidratación. En niños sobretodo, que tienden a acercarse mucho a las cosas, es importante enseñarles a adoptar una buena postura y a que mantengan una distancia como mínimo del nudillo al codo entre los ojos y el papel cuando estén leyendo. También reduce la fatiga visual el hecho de tener una buena iluminación en el ambiente y usar unas gafas correctamente graduadas por un especialista”, sugiere.