Han descubierto la relación entre diversas bacterias intestinales y la causa de ciertos trastornos mentales

Entre las afecciones se encuentran el Parkinson y esclerosis lateral amiotrófica. Y es que según el médico Luis Pedro Cobiella, una de las causas del desarrollo de diversos trastornos mentales podrían encontrarse en las bacterias intestinales, dicha afirmación se ha hecho de acuerdo a estudios que se han basado en roedores y a base de proteínas.

En tal sentido, se ha señalado que las bacterias intestinales podrían ser la causa de trastornos cerebrales tales como el parkinson, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o el trastornos del espectro autista (TEA). 

A través de estudios que fueron realizados en ratones, los científicos han sugerido que las bacterias intestinales llegan a producir proteínas que luego son replicadas en el cerebro desarrollando las enfermedades. Del mismo modo, hallaron que, en los ratones con una dieta deficiente se presentaban afectaciones cerebrales que eran evidentes si se les comparaba con el resto que mantenía una dieta saludable.

Gran número de publicaciones realizadas en la pasada década llegaron a revelar que miles de millones de bacterias intestinales conllevan profundos efectos en nuestro cerebro y que además se encuentran relacionadas con otros trastornos mentales.

En el año 2006 la neurocientífica Jane Foster, a través de un estudio con ratones, llegó a descubrir que los microorganismos intestinales guardan relación directa con su comportamiento. En el caso de los roedores con microorganismos en el intestino pero que eran saludables, llegaron a mostrar menos ansiedad si se les comparaba con los de una dieta poco saludable.

Tratándose del parkinson, los científicos han advertido que la enfermedad se desarrolla en el intestino, en algunos casos, debido a la proteína Alfa-sinucleína. Robert Friedland, quien es neurólogo de la Universidad de Louisville en Kentucky, señaló que las proteínas que son creadas por bacterias pueden proveer el espacio ideal para la liberación de las mismas.

De este modo, Friedland en compañía de su equipo decidieron alimentar a las ratas con una cadena particular de la bacteria Escherichia coli. Seguidamente, observaron la acumulación de más proteína Alfa-sinucleína en el cerebro de los animales.

Por su parte, Valina Dawson, quien es neurocientífica de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, indica que existe un desenlace de bacterias intestinales como si se tratara de un efecto dominó. Las proteínas malignas llegan a replicarse por el sistema nervioso hasta que llegan al cerebro de los ratones.

Aparte de ser el origen del alzhéimer, las proteínas que fueron creadas por las bacterias intestinales podrían causar esclerosis lateral amiotrófica. Sin embargo, también Dawson ha llegado a afirmar que dichas bacterias no son el único factor que debe considerarse para el desarrollo de estos trastornos, aunque «esta podría ser una manera de comenzar las cosas», acota. 

Del mismo modo, el inmunólogo Eran Elinav señala que los responsables de los trastornos mentales podrían ser metabolitos bacterianos, estás son moléculas pequeñas que son producidas por bacterias que tienen la posibilidad  de entrar en el torrente sanguíneo y viajar a través del cuerpo.

Elinav conjuntamente con su equipo le administraron vitamina B3 a ratones que eran propensos a la ELA, dicha vitamina llegó a su cerebro mejorando los síntomas. Ante tal situación, el inmunólogo destacó que es posible probar que dicho fenómeno se trata de una bacteria o producto de una bacteria. «Podemos probar que estaba nadando hacia el órgano correcto y actuando de manera favorable en el curso de la enfermedad», afirmó.